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Manual del Vuelo a Vela

Wolf Hirth - 1942

HISTORIA DEL VUELO A VELA
por GEORG BRÜTTING
1º Sección

Volar - dominar el espacio aéreo - es uno de los más antiguos sueños de la Humanidad...

Este anhelo se trasluce siempre a través de los siglos de la Historia, en las leyendas y dibujos de todos los pueblos del mundo; este problema se expone siempre bajo las más diversas formas en las tentativas llevadas a cabo en muchos países. El genio universal de Leonardo da Vinci fue el primero que estableció sus investigaciones sobre una base científica, pero vivió demasiado pronto, y generalmente en las cuestiones de aviación el "vivir y obrar demasiado pronto" o "pasar inadvertido" originó un aciago destino. Sin embargo, siempre hubo hombres que con sus incansables estudios y experimentos quisieron descifrar el enigma eterno. Los vuelos en globo habían tenido éxito; en París había optimismo sobre la navegación aérea; pero todavía no se había llegado al avión, que aprendió su arte de los pájaros. Todos los ensayos intentados en el siglo XIX, en los países de Europa y América, no habían llegado al éxito definitivo, con la excepción de un americano que merece los honores de ser citado, John Montgomery, el cual puede decirse que voló ya en 1884. Por sorprendente que parezca la noticia, hay que creerla ante los detalles con que nos ha llegado su descripción. Octavio Chanute en su obra Progress in flying machines (Progresos del avión) habla de un vuelo realizado con pleno éxito en un día del año 1884, cerca de Oakland en las primeras horas de la mañana y en el que se recorrió un trayecto de más de 200 metros; en nuevos ensayos, el planeador se rompió porque el hermano menor de Montgomery retuvo demasiado tiempo la cuerda que servía para el envuelo. Sin embargo, aunque estos vuelos de Montgomery tuviesen éxito, no influyeron en el progreso de la aviación. Estaba reservado al alemán Otto Lilienthal pasar a la historia de la aviación como el primer hombre que consiguió volar. Estudios científicos y observaciones exactas de la Naturaleza le permitieron encontrar las leyes de las cuales resultó su primer vuelo planeado, que fue producto de diez años de estudio y de construcciones de modelos y de aparatos de alas batientes. Con razón es llamado Otto Lilienthal "padre del vuelo humano", pues él fue el primero que experimentó sistemáticamente los fundamentos del vuelo y que, después de sus estudios, hizo ensayos prácticos y vuelos reales, fiel a su lema: "Una idea carece de valor; hacer un avión, tiene alguno; un vuelo es lo que vale por todo".

Fig. 1. Vuelo planeado de Lilienthal, ejecutado el día 29 de Junio de 1895, Lichterfelde.

No solamente reflexionó sobre sus ideas, no solamente construyó su planeador, ¡ también voló ! Después de pacientes observaciones, cálculos y construcciones, consiguió realizar vuelos con su planeador, compuesto simplemente de un par de alas de mimbre recubiertas de lienzo; primero en los alrededores de Berlín; más tarde, lanzándose desde una colina artificial : el planeador carecía de órganos de mando, el cual se realizaba solamente con los movimientos del cuerpo (fig. 1).

Pasaron años; cada vez eran mayores los "saltos" de Otto Lilienthal, que, al fin, los realizó en las laderas de la colina de Rhinower: siempre intentaba llegar a conseguir el manantial de energía que faltaba al hombre para poder volar libremente, por nuevos estudios y nuevos perfeccionamientos de su aparato. Sin embargo, llegó el 9 de agosto de 1896... : del montón de restos del planeador derribado se sacaba a un hombre agonizante, cuyas últimas palabras fueron "¡Hacen falta víctimas!" Su muerte es para los alemanes una línea de conducta: Lilienthal es el comienzo del desarrollo de un gran ideal; sus últimas palabras enseñan el duro camino que hay que seguir para conquistarle...

Los hermanos Wright, Chanute, Herring y otros propulsores continuaron en América la obra de Lilienthal, en oposición al cual los hermanos Wright ensayaron hacer movibles las alas en lugar del cuerpo del aviador, y así encontraron el órgano adecuado de mando del avión, cuyo modo de obrar sigue conservado fundamentalmente hasta nuestros días. Chanute y Herring emplearon un planeador análogo al de Lilienthal, pero con planos movibles para la estabilidad lateral y longitudinal y crearon así los timones de altura y de dirección. Los hermanos Wright emplearon las alas para la estabilidad alrededor del eje longitudinal y encontraron así el alabeo, hoy sustituido corrientemente por los timones situados en el borde de salida de las alas y que son los alerones o timones transversales. Wright encontró, después del ensayo del aviador colgado y echado, la posición verdadera del piloto sentado en el avión. Estas conquistas de entonces hay que estimarlas como del mayor valor para el progreso de la construcción de aviones. Al mismo tiempo, la actividad de los hermanos Wright representa una culminación desde el punto de vista deportivo, pues Orville Wright voló el 24 de octubre de 1911 durante 9,45 minutos, lo cual representa una marca que no pudo ser rebasada hasta 1921 en el Rhön (fig. 2).

Fig. 2. Velero de los hermanos Wright en la costa de la carolina del Norte.

Empezaron desde 1900 con los ensayos de planeadores de Chanute, y en ellos idearon los timones de altura y de dirección y el alabeo de las alas. Después de haber ejecutado más de mil vuelos planeados llegaron a instalar, en el avión, un motor con el cual realizaron el primer vuelo con energía propia, el 17 de diciembre de 1903.

Es interesante decir que por este tiempo volvió a aparecer el planeador de Montgomery, con el cual Daniel Maloney se atrevió a hacer la siguiente clase de vuelo: elevado por un globo de aire caliente, se soltaba y descendía planeando hasta el suelo; después de muchos vuelos, realizados con éxito ante otros dos compañeros que llevó a presenciarlos, cayó mortalmente el 30 de junio de 1905 a consecuencia de la rotura de una de las débiles alas del aparato.

Los vuelos sin motor citados hasta ahora son vuelos planeados; ensayos preliminares que debían llevar al vuelo con motor. Como primeros vuelos planeados deportivos, hay que citar los llevados a cabo por los estudiantes de Darmstadt en las vacaciones de verano de los años 1911, 1912 y 1913; en la Wasserkuppe del Rhön, bajo la dirección de Hans Gutermuth, que cayó como aviador en la guerra mundial, y de su amigo Berthold Fischer, habiendo sido este grupo de Darmstadt el descubridor de la Wasserkuppe como terreno extraordinariamente apropiado para tal clase de vuelo. Este grupo consiguió en él, en 1913, la marca de un planeo de 813 m. de distancia y 1,52 minutos de duración. La guerra mundial puso término a estos trabajos - dejó cortados, de modo inesperado, los anhelos de muchos jóvenes entusiastas de la aviación, de llegar a volar por sí mismos -. En 1918 se condena a la aviación alemana a la mutilación, para siempre, de lo más querido y a esto no se resignan muchos de esos jóvenes. En esta situación se empezó a tratar con mimo a la aviación sin motor: en parte, como sustitutivo del vuelo con motor; en parte, como nueva tierra de promisión del arte de volar, como vuelo a vela imitando a los incansables pájaros. Así se hizo en 1919 la nueva llamada hacia el deporte del vuelo planeado, en la revista Flugsport, cuyo director Oskar Ursinus la puso siempre, como portavoz, a disposición de las jóvenes energías que se despertaban. Especialmente hay que citar la campana de Erich Meyer, de Dresde, de febrero a abril de 1919, con su múltiple y repetido tema: « ¿ Cómo poder volar en planeo y a vela ? » Y su finalidad: « Por medio del aprovechamiento de la energía del viento, conseguir el vuelo humano, sin motor, para llegar al vuelo a vela, equiparable al vuelo en avión con motor » (Flugsport, 1919, núms. 3 a 8), y, además, las prontas excitaciones a la juventud de Wolf Hirth y Paul Brenner, de Stuttgart. No es casualidad el que estos tres nombres procediesen del grupo de deporte aéreo del tiempo anterior a la guerra. El grupo y asociación para el vuelo planeado de Stuttgart fue el que acaudilló, en 1919, la Unión alemana de asociaciones y grupos de vuelo planeado, cuya dirección tomó en 1920 la Asociación técnica de aviación de Dresde, la cual hizo desde esta ciudad, en 24 de marzo de 1920, un llamamiento general a todos los interesados en los vuelos planeados y a vela para un Concurso de tales vuelos en el Rhön, que permitiese mostrar el grado de progreso alcanzado. Inesperado fue el eco de este llamamiento, numerosas las consultas y presuroso el trabajo. En todas partes se hacen preparativos; se visita muchas veces la Wasserkuppe y su terreno y, en el verano de 1920, tiene efecto el primer concurso de más de siete semanas de duración. Veinticinco jóvenes entusiastas del vuelo vinieron a la Wasserkuppe desde todas las partes de Alemania, en parte con aparatos de su invención: los unos se habían inspirado para sus construcciones directamente en los aviones de motor, mientras que otros habían tomado corno modelo el planeador de fácil construcción del precursor Lilienthal o de Chanute. Aviadores de la guerra y la juventud entusiasta pasaron juntos los días del primer concurso, días que, para todos, son inolvidables. Las marcas conseguidas resultaron inferiores a las de los anos de anteguerra, a consecuencia del tiempo desfavorable y la poca experiencia de los pilotos.

Todo el mundo se alegraba cuando había algún "desplome"; enorme era la animación si el planeador construido con tanta paciencia llegaba a permanecer en el aire algo más de unos segundos. Finalmente, voló Pelzner, de Nuremberg, en su planeador de piloto colgado, más de 500 m. y Klemperer, de Aquisgrán, pudo conseguir los 1830 m. en 2,22 minutos, con su monoplano "Schwarzer Teufel", el mejor aparato desde el punto de vista técnico. Los participantes más jóvenes eran Peter Riedel y Wolf Hirth, los únicos de aquel tiempo que, además de Erich Meyer y Klemperer, han permanecido hasta hoy como pilotos activos, fieles a las cosas del vuelo a vela. A todos animaba entonces un mismo espíritu de entusiasmo, lo que fue motivo suficiente para continuar la obra empezada.